Como me molestan los silencios cuando te digo que te amo y no respondes nada, ni si ni no, ni yo también ni gracias, sólo silencio.
Me molestan también cuando te pregunto lo que quieres cenar o si acaso quieres, y tampoco respondes nada; se vuelve peor cuando te doy opciones: tacos, hamburguesas, buen sexo o la desabrida soledad de la noche; y no puedes decir siquiera que no tienes hambre.
El colmo viene cuando te reclamo por no decir nada y entonces la pared con sus manchas, los grillos con sus canticos, y el sonido de los autos pasando por la calle me dicen que, aunque estás a mi lado, hace mucho tiempo ya que te has ido y que soy un idiota al esperar que respondas a cualquier pregunta, cariño o insulto...
Sólo los ausentes son capaces de guardar silencio tal cuando con las palabras se les dan constantes caricias y bofetadas.
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viernes, 23 de mayo de 2008
jueves, 27 de marzo de 2008
Borracho
¿Acaso hay ser mas peligroso que el borracho? No puede conducir bien, no controla sus acciones, pero sobre todo, dice la verdad.
domingo, 23 de marzo de 2008
Hay que leerlo 2 veces
Le gusta alguien más. Se mensajean y coquetean. Pero no fue por eso que me terminó, dijo, sino porque ya estaba cansado de lo nuestro. Yo no lo crei. Ese tipo me había robado al novio. Por eso había que odiarlo y convertirlo en el enemigo. Pero si el tipo tiene novio, no le interesa nada conmigo, lo defendió. Y entonces sobrevino lo más duro. El tipo me había robado al novio sin siquiera proponerselo. Que no te robó nada, me dijo, que yo terminé por tí, por mí, por nosotros, por lo que hiciste hace ya mucho tiempo y arruinó desde entonces lo que teníamos. ¿Y como voy a aceptar eso? El tipo escribe mensajes donde recibe los besos que virtualmente se le envian y el exnovio se ofrece a entregarlos en persona. Sobre reclamar, ni pensarlo, ya no hay compromisos ni ataduras. Los besos jamas se dieron. Pero en favor del hombre que ahora le gusta y en favor de la verdad, él me exige, no puedes odiarlo, él no tiene la culpa. Hasta que consigue que entre lágrimas yo suplique que me permita hacerlo. Prefiero mil veces pensarlo culpable y ladrón, a tener que aceptar que no fui suficiente, que no di el ancho, que le perdí en el camino por no amarrarlo. Y entonces ahora estamos hablando de tapetes y cobijas para evitar el espinoso tema de nuestras desavenencias y de mis desvarios. Como ya David lo dijo, hay verdades que no pueden soportarse.
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